If you don’t like it, there’s no more
Hola me llamo Blanca. No como pescado, a veces hablo sola y me gusta pintar en los espejos. No puedo beber leche en un vaso porque me pone nerviosa y no colaboro con el Domund porque no me lo creo. Tampoco creo en Dios, ni en la lotería, ni en el hombre perfecto. Sí que creo en el Ratoncito Pérez. Siempre quise tener un ojo de cada color como los huskys siberianos y me gustaría saber hablar sueco. Hago prácticamente todos los días listas de cosas que nunca cumplo y me encanta hacerle muecas a los bebés cuando sus madres no se dan cuenta. Mantengo una relación de amor-odio con los “pilots” y soy muy poco legal aparcando con el coche. Me gustaría tener radiografías en cuadros por casa pero nunca me rompo nada y estoy completamente obsesionada con los olores. Una vez hice una tortilla de patata y nunca más me ha vuelto a salir pero me salen buenas ensaladas y platos raros. Pinto botellas y me encanta rebozarme por el suelo cuando se da la ocasión. A veces sueño con canciones de fondo y me despierto cantándolas, tengo gafas para ver de cerca y me gusta que me den masajes en las manos. Las grapadoras me dan mal rollo. También me da mal rollo el centrifugado de la lavadora y el vaho que sale del congelador. Los domingos por la noche me ponen especialmente irascible y soy malísima eligiendo una peli para ir a ver al cine. Los mosquitos me suelen picar en los párpados, no saco al perro más de 1 minuto y tengo más de 300 lunares en el cuerpo. Me divierto haciendo malabares con las mandarinas y me gusta hacer caras con la comida en el plato. No tengo paciencia en los atascos. Siempre he puesto los títulos en bic negro y el resto del texto en azul y no al revés. Siempre me pego superglú en los dedos y muy a menudo me paso con el tiempo del microondas a pesar de que sé que con 2 minutos la leche está en ebullición. Me gustan los flecos y las chaquetas de lana. Detesto los calendarios de tías despampanantes y siempre digo lo mismo cuando llegamos a algún sitio de vacaciones a pesar de que ya lo haya visto mil veces: “¡quiero ver el mar!”. Me suelo cargar con facilidad los aparatos y soy nula a la hora de programar una tele. Mis perchas tienen que estar todas mirando hacia dentro del armario y odio poner fotos en marcos. Me gustan los flexos pero no las lamparitas de noche. Normalmente pienso lo que digo después de haberlo dicho y no me cuesta nada pedir perdón. Soy una persona fácil de hacer feliz pero difícil de comprender y aún me meto debajo del edredón cuando tengo miedo por las noches. No canto en la ducha ni me tiro al sofá cuando llego de trabajar. Me echo siestas de 4 horas como mínimo porque si no me sientan mal y después de comer siempre suelo decir: “me duele la tripa”. Y suele ser verdad. Yo sí que prefiero los emails antes que las cartas porque no me fío del correo de hoy. Duermo con cuatro almohadas y siempre me despierto sin ninguna. He sabido que me gusta el batido de chocolate hace poco y siempre huelo las cosas antes de comérmelas a pesar de que está fatal. Aprendí a silbar y se me ha olvidado y dejé de tocar la guitarra porque mis manos eran tan pequeñas que no podía hacer la cejilla. Dejé también el karate por inutilidad y poca fuerza. Me gustan las tiritas de dibujos y los paquetes de clinnex con olor a miel. Ayer fue mi último día de clase como universitaria y escribo tonterías mientras tendría que estar estudiando el proceso de fonación.
Estos son mis principios. Si no les gustan, no tengo más.
Es una foto de una foto de mi ZENIT! Los timadores me han metido solo 14 fotos en el cd de 23 que han salido y justo no están las que más me gustan
… y ni por volver a Sol. Ah, eso, se me olvidaba, soy una presa fácil del timo tonto.
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