30/12/2009

The animal show

3
5  2    6_2
1
Con todos ustedes… Las cebras, la libélula y el mono. Que últimamente me ha dado por este anillo. Lo encontré en un Blanco Stock, como siempre, casi regalado. Creo que la libélula también. El mono soy yo, por si lo habíais buscado.
Hoy he vuelto a cambiar los muebles de mi cuarto. Ahora el sol me dará en la cara para despertarme. Dicen que activa la melanina. Esto sí que me lo creo. He dejado mi botella de vino “vestida” por Ion Fiz al lado del flexo. Esa que nunca abriré. Una montaña de diccionarios que no uso, tickets de la compra y libretas con dibujos en otro rincón y una figurita de Buda al lado de mi cama en vez del despertador, a ver si me transmite buenas energías. A éste lo he puesto al otro lado del cuarto, como técnica para levantarme (para todos aquellos a los que el sueño les cree una especie de inconsciencia profunda difícil de reanimar, como a mí. Probadlo, es irritable, pero funciona). Hace dos días lo había vuelto a mover todo de sitio. El feng shui, que no me ayuda nada. Bueno, en realidad es que me aburre ver todo siempre igual. Por lo demás, todo –no- en orden. Era mi día libre y he vuelto a descontrolar una rutina razonable, a perder el tiempo, a desvariar y a decir que iba a estudiar y no hacerlo.
Y mañana nochevieja… ¿Ya sabéis qué os vais a poner? Yo sí. Mi pijama de franela. Paso de celebraciones, que lo bueno viene con o sin champagne. Alguna copa no dudo en tomarme, aunque prefiera la sidra. Y no es que no me apetezca salir, que la verdad, me apetece bastante, pero no mañana. Además, odio los espumillones e intuyo que estará el mundo lleno. ¿Y por qué no hago más que decir cosas sin hilo conductor? Lo dicho, hoy es mi día libre.

28/12/2009

daddy i love you, but i’m not the perfect daughter

800-090616randomnyc012
800-090616randomnyc003 
800-Gallery-103
Hoy he vuelto a creer que la mala suerte es porque alguien hizo una lista de quién tenía que tenerla y quién no. Aunque luego coso las piezas y cambio un poco esa visión del destino con la parte de que cada vida está escrita por el propietario de la misma y que no hay más responsables de la buena o mala suerte que uno mismo. Es difícil llegar a un acuerdo de amistad entre las versiones porque cada una toma fuerza en su momento y se resta credibilidad cuando aparece su adversaria. El caso es que soy un desastre. Y si no lo fuera, mi buena o mala suerte estaría cantada por otro gallo. Y sí, reconozco que tengo una vida tan descontrolada que el resultado no es más que lo que vivo. Hoy desayuno leche con cereales. Mañana lo detesto. Nunca fui buena manteniendo el equilibrio. Tan sólo sabía hacerlo cuando bailaba ballet de pequeña. Tampoco fui buena en la búsqueda de soluciones rápidas. El bloqueo siempre me hizo ser la última de la clase. Eso sí, en ver el fin del mundo en cuanto se me rompe una uña soy la mejor. Y en hincharme a barritas de chocolate con leche a deshoras para después saltarme 3 comidas a la vez y después sentirme mal porque sé que está mal. En dormir a partir de las 4 de la madrugada y despertarme de mal humor y con ojeras a las 10. En perder el tiempo tecleando chorradas. En no saber decir que sí cuando es que sí y que no cuando es que no. Y en no saber qué decir. Nunca se me han dado bien esas cosas. Tampoco las matemáticas. Me consuela saber que a mi padre le gustan las costillas al pesto que hago, que me he conseguido hacer un vestido y me ha quedado simétrico sin tener idea de cómo se enhebraba una aguja. Y alguna vez me ha salido un cuadro bonito cuando he cogido los pinceles, aunque la chica que dibujé no tuviera cara. También soy buena en cosas buenas y normales. Me gusta la música y escuchar la letra de la canción y la melodía en partes distintas. Dibujar muñecas. Coleccionar revistas. Y pasear. Pero cuando pienso en las cosas buenas, de repente me vuelvo a recordar que también soy especialista en ser una bipolar. Aunque no esté diagnosticada. Soy un caso común. De los que no necesitan más medicación que saber andar sus propios pasos. Pero cuando estoy en el lado estable, soy la más responsable del mundo. O eso creo. Puedo llegar a ser el blanco más blanco y el negro más negro. Eso sí, la escala de grises tampoco se me ha dado bien nunca. Hace poco me dijeron que tan sólo tenía que centrar mi atención en lo verdaderamente importante y centrar mi cabeza para que lograse que la balanza estuviera equilibrada. Yo lo dudaba. Como siempre. Soy una incrédula. Pero bueno, ahí sigo. Me conformaré pensando que soy del montón de gente que no está considerada por la RAE como normales y que viven entre los mortales como uno más. Nunca me gustó la normalidad absoluta. Qué cruz lleva mi padre. Aunque también digo una cosa: papá, sé donde están mis fallos, puedes dormir tranquilo.

+ pic: by Moses and Hobo. http://www.hobogestapo.com/ +

24december

DSC09426DSC09429
  DSC09430 DSC09428
DSC09436    DSC09406

25/12/2009

nöel found it!

Por fin encontré la chaqueta que tanto buscaba. Meses moviendo cajas y aparece por arte de magia el día de Navidad. Igual me la trajo Papa Noel…? Eso es que me he portado bien!
 DSC09458 DSC09460 DSC09461
Botas apres-ski·forFred

24/12/2009

Merry Xmas!

DSC09392
Tengo que hacer la maleta. Mañana me voy a mi casa a pasar la nochebuena. Como la detesto. La navidad es como ese tipo de personas que sacan lo peor de mí. Villancicos con niños de voz melodiosa cantando de fondo. En la calle. En la casa del vecino. Luces multicolores con las que pretenden alegrar el asfalto un par de meses con formas entre cursis y minimalistas. La histeria colectiva por comprar a Doña Manolita el décimo que les sacará de pobres. Y miles de tarjetas de crédito con bandas magnéticas gastadas por quedar bien 2 días al año, por mucho que digan de la crisis. Ropa interior roja y vestidos ajustados en negro, oro, plata y brillantes. Paquetes perfectamente envueltos. ¿Y por qué todo ésto? ¿Y por qué no pueden dejar las lucecitas durante el resto de noches del año? ¿Os imagináis lo genial que sería salir una noche de verano con las luces encendidas adornando el cielo oscuro? Con bombillas sencillas me valdría. De hecho me gustan. A los niños de San Ildefonso les callaría durante los doce meses. Y los décimos de Doña Manolita… pues oye, cada bolchevique tiene su flaqueza.
El caso es que pagaría lo que mi tarjeta de crédito no tiene porque mañana mismo ya hubiera acabado la navidad. “Navidad”. Es que encima es una palabra fea.
Mientras escribía las dos frases anteriores me acuerdo de cuando me volvía loca poniendo el árbol de pequeña. Y me fascinaba ver una bandeja con turrones y polvorones que nunca me gustaron pero que indicaban que pronto nos juntaríamos todos para cenar. Y ni que decir cuando veían los paquetes perfectamente envueltos y la mítica frase de “¿te has portado bien?”.
A un día de que llegue la nochebuena, volvía a casa entre la multitud de gente que parece enloquecer al ver la fachada del Corte Inglés iluminarse. Sacando cientos de reflex y disparando todas al instante. Y lloviendo. Entre miles de paraguas de colores que no me salvaron ni un poquito del diluvio que me cayó encima por mi manía de no llevarme el mío. Y creo que aún no me he parado a ver la fachada del Corte Inglés cuando se ilumina en lo que va de mes. Y pensaba… mañana a cenar como animales y a escuchar al rey en la tele. Como siempre. ¿Pero sabéis lo mejor de todo? Bendito día de nochebuena que llevo esperando desde hace tiempo. ¡Vuelvo a casa!
Y oye… que a quien le guste todo ésto… Feliz navidad!

21/12/2009

chains

 DSC09375DSC09381   DSC09385 DSC09386
Nieva. Dicen que hace frío. En realidad el único grado del termómetro que hay, no me asusta. Que se ponga como quiera.

Por cierto, ¿os acordáis de los multicollares de Givenchy de la temporada pasada? Pues la verdad es que me da bastante igual que fueran lo más en el 2008-2009. Ya casi metidos en el 2010, a mí se me han antojado. Tuve una racha de días en la que no hacía más que encontrarme cadenas por casa y el resultado fue éste. Desbalijé otras tantas cosas para conseguir anillas y unirlas, pero me quedé contenta con el resultado. Si hay alguna a la que también se le hayan antojado, que sepa que si no se encuentra cadenas por casa y otras tantas cosas que desbalijar, siempre quedarán las de H&M por un módico precio. 
Feliz lunes 21 de diciembre!

18/12/2009

love and hate

DSC09348
Qué raro. Estaba estudiando y de repente me han entrado ganas de escribir. Bueno, en realidad, de hacer cualquier cosa que no sea subrayar en naranja. Detesto el naranja fluorescente. Y sin embargo siempre acabo comprándome el mismo color. Igual que detesto el dolor en mis pies cuando llevo tacones durante horas… Pero adoro ponérmelos. Odio también que se acabe mi botella de agua y tenga que salir corriendo de puntillas y descalza a por más. Pero me encanta cuando le doy el último trago. Está más fría que la nieve. A lo tonto me estoy dando cuenta de que a menudo digo que no a todo y que detesto cientos de cosas en mi vida. Que se me acabe la batería del móvil justo cuando acababa de llamar. Que un reloj se quede sin pilas y pase días, meses e incluso años sin pasar un segundo desde que se paró. Y sin embargo me encanta verlo siempre igual, aunque me ponga de los nervios. Me enfada muchísimo quedarme sin leche en la mitad de la taza. Y odio el sonido de la cisterna. Y el del telefonillo. Y el del fijo de mi casa. Y ya que estamos, odio también que el pelo se me quede en los labios cuando me los he pintado y sopla el viento y a pesar de todo, me los sigo pintando. Y que la bolsa de basura llegue al tope. Odio a muerte los villancicos, los cigarrillos mal apagados…y que me llamen Blanki. Ah, también detesto los panfletos de publicidad de los supermercados. Siempre se caen cuando más cosas llevo en las manos al cogerlos del buzón. Y las señoras que huelen a laca. Pero si hago recuento de cosas, alguna que otra también me gusta. No soy tan extremadamente amargada. Ni huelo a laca. Y me gusta reírme con los chistes malos. A menudo digo que no en mi vida, pero después acabo diciendo que sí. Adoro además la sensación de quedarme con las ganas de algo y pensar que me queda pendiente. Y los chicles de fresa y las gominolas con pica pica. Adoro entrar por la puerta de mi casa dando una sorpresa a mi padre. Y ver su cara. Y me encanta hacer fotos a chorradas. Y a mí. Y escuchar la misma canción 10 veces seguidas. Me gustan las sábanas blancas. Y las paredes blancas. Y los jabones con olor a chocolate. Y adoro levantarme de mal humor y que se me pase después de al menos una hora. Coger el tren escuchando música al máximo volumen. Y me gusta reírme de mí. Y hacer el idiota. Y que mis amigos digan que estoy de psiquiátrico. Y la palabra KIWI. Adoro verme guapa. O verme fea, triste, llorar de rabia y a los 10 minutos, respirar porque ya se me ha pasado el ataque de histeria. Y me encanta la ensaladilla rusa en verano. Hincharme a comida china un viernes por la noche, a oscuras en el salón y ver la peli más cutre que haya en la tele. Adoro pensar que me aún hay cosas en mi vida que me gustan. Otras que no y a lo mejor dentro de cinco minutos sí. Y otras que por mucho que cambien, no me gustarán nunca.


DSC09363

16/12/2009

The secret

29fz1w4
Me apetecería hablar de moda. De la colección de Sonia Rykiel para H&M, un poco simplona pero al menos, asequible. Del frío que está haciendo desfilar a todo tipo de botas mosqueteras y pieles por las calles. Me gustaría poner fotos y enseñaros mis últimas compras o el último de mis inventos. Pero no será hoy ese día. Porque tan sólo me vuelvo a conformar con los escaparates de H&M cuando voy al trabajo, no uso más que mi uniforme en blanco y negro y mi cámara no ha hecho fotos desde hace semanas. Evidentemente no he hecho ninguna última compra sorprendente si quito un bote de colacao y un bric de leche y hace tiempo que la máquina de coser enhebró la inspiración y ahí se quedó el hilo.
La última semana no ha sido la más fantástica, que digamos. Entre otros tantos cuentos, mi desconexión se llama “tarjeta gráfica estropeada. PC en Alemania y a esperar”, además de alguna multa de aparcamiento, alguna que otra cita en el médico y trabajo, mucho trabajo.
Pensaba allá por el miércoles pasado… “si monto un circo, me crecen todos enanos, trapecistas, malabaristas, leones, domadores y payasos”. La negatividad me había poseído y uno tras otro, los problemas se me iban acumulando y restaban puntos a mi paciencia.
En uno de los 10 últimos minutos de trabajo del día (benditos!), una compañera me insistió en que tan sólo pensase en positivo. Ley de la atracción, que la llaman. La negatividad se adueña de la vida cuando ve que se ha hecho fuerte en el débil a simple vista. Me gustó. Por lo visto viene del libro “El Secreto”. Y no sé si me lo estoy aplicando o no, pero se intenta. Aunque he de decir que no dejo de escuchar canciones lentas, a veces tristes y con solos de guitarra que me hacen pensar. Y pensar nunca me ha gustado.
De momento prefiero no tener que montar circos, ni contratar enanos, trapecistas o domadores. Se vive como se puede… Y aunque a veces tenga que darle al pause o me quede con ganas de darle al stop en algún que otro momento, irremediablemente el Play está pulsado y no hay manera de dar marcha atrás. Ni de grabar encima. A lo mejor es la Navidad, que me pone irascible. O la cantidad de gente que hay en la Puerta del Sol todas las noches. O las mandarinas que me como últimamente… o el no saber ubicarme donde debiera y cuando debiera. En fin, que ya me iré de compras y se me pasará, digo. O dejaré de comer tantas mandarinas, por decir algo. Mientras, ahí me quedo. Más o menos como Emily DiDonato en la portada de The Block’s Magazine. Bueno, casi.

03/12/2009

Fuxyz - The fashion issue

Serguei Povaguin, Rozalb de Mura, Carlos Díez, Kata Szegedi, The T-Shirt Party, nuestra carta a los Reyes Magos y editoriales por si tienes hipo y te lo quieres quitar… De lo bueno, lo mejor. Like always.
No te lo vas a perder… ¿no?
13840_188918102283_51877722283_3207423_5984221_n
The fashion issue

Under the rain

 


Hoy me quedo con esta frase de Laura Pausini, mi blusa del baúl más profundo de recuerdos y la lluvia que me ha empapado la cara que, de forma extraordinaria, me ha hecho sentir bien.
Por sentado no doy nada de lo que soy, ni el latido más mínimo.