La capacidad de destrucción del ser humano es increíble. Y aún más cuando se trata de destruir a otro. Estoy cansada de que el rimmel me cree una careta de mapache en la cara y que luego se me quede toda roja porque rostro pálido no soporta esos excesos. Yo no vine a esto. Después, las etiquetas se quedan mal puestas, cargas innecesariamente con un kilo y media de mierda y todo queda obsoleto, tétrico y sin sentido. Y a jugar a hacer trampantojos. Vivir para destruir. Así son las reglas.
6 comentarios:
Pero tenemos que dejar eso de lado y aunque sea construir con el pegote de rimmel en el ojo.
Zepequeña.
SIGO esperando un dibujo, eh?
;P
que razon vivir para destruir...!
como la entrada que puse hace poco en mi blog! una carta del 2070! quizas ya lo hayas leido pasate si eso! deja los pelos d epunta sin duda...!
unbesazooo!!
me gusta el dibujo =)
a destruir se ha dicho!
Por eso es mejor no maquillarse...viva la naturalidad!
Construye B, construye. Ya sabes, piedra con piedra, pluma a pluma...
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