13/06/2010

Peach juice

Gracias a que mi biorritmo está más alterado que una discoteca light plagada de adolescentes a los que les vuelve locos Camp Rock (ayer descubrí que es…) he dormido 6 horillas, tengo las piernas con tal dolor y cansancio que hoy podría aparcar en la plaza de minusválidos y de ayer, gracias a mi jarra de agua y mi zumo de melocotón puedo contar con detalle y sacar conclusiones desde el punto de vista sobrio de un sábado por la noche de una panda de gente que no supera los 24 ni baja de los 22. Bueno, sí, uno.

Para empezar, estoy harta del Mundial y aún no ha jugado España. Lo siento, pero estoy deseando que se acabe. Tanto waka waka, tanta trompeta que suena como si fuera una mosca y tanto anuncio de Sara Carbonero con la camiseta de la selección me satura. Y que si ahora la selección está en su hotel y Pujol está en el baño, que ha tenido un apretón. Que si ahora la selección se ha ido a dar un paseo y a Xavi le ha picado un bicho. ¡Cuidado! ¡Que le ha picado un bicho! ¡Que vengan las Fuerzas Armadas! ¡Seguridad! ¡Seguridad! Esto viene porque durante la cena, en casa de mi amigo Gabri, no dejaron de hablar en la tele de la jodida selección, Gabri ya tiene preparado su “kit” de fútbol y no dejo de escuchar a Shakira diciendo “porque esto es África”. Y que encima en la discoteca suene el wakawaka ese indescifrable y la gente enloquezca.

Enloquecen fácilmente. Otro punto de la sobriedad de un sábado noche. El regueaton: a examen.

Me gustaría conocer a los creadores de sus canciones, que ayer analizamos exhaustivamente y parecían chistes malos que te ponen de mal humor. Mi amiga Amanda y yo llegamos a varias conclusiones. Nos planteamos incluso pagar al DJ un extra para que POR FAVOR, cambiase el chun-tachun-tachun-tachun-tachun-tachun-tachun-pleeeeeeease-dame un kissss-yo soy el dueño de la tarima-baila morena.

Entre esas conclusiones están:

a) Colón y Hernán Cortés lo hicieron mal cuando llegaron a América y los indígenas les pusieron regueaton.

b) El regueaton es una maniobra del gobierno para tener a todo el mundo bailando de la misma forma, arrimando cebolleta y cantando al mismo tiempo canciones que deben ensayarse en casa. Tipo el padrenuestro en la Iglesia. Luego estamos los ateos como nosotros que nos negamos a seguir ese patrón melódico del infierno.

c) Hablando del infierno, yo creo seriamente que el regueaton son canciones satánicas escritas al revés.

Y alguna conclusión más, pero demasiado gore y no quiero que una patrulla de GEOS vengan a casa y me hagan un interrogatorio.

O igual, si es como el secreta que vimos ayer por la noche a la salida, sí, que venga si quiere.

Buen nexo de unión para el siguiente punto. Uno muy importante.

Los hombres. Bueno mejor, los hombres guapos. Sin más. Guapos. Porque aquí viene el segundo tema:

a) no existen en el sitio al que fuimos ayer.

b) miento, existe uno. Pero era más bien tonto. Vuelve a repetirse la ecuación. Y mira que era guapo el tío. Hasta le dije a su amigo que tenía un amigo del que me encantaban los ojos. Vaya un verde mar que tenía ahí plantado. Eso tendría que estar prohibido. Y claro, el amigo me dijo sensiblemente mosqueado: “¿tu sabes lo “hastalaspelotas” que estoy de que me digan “qué ojos más bonitos que tiene tu amigo, me gusta tu amigo, ay que guapo es tu amigo?”

Me dejó con la misma cara que acabo de poner al volverlo a recordar y claro, le dije la peor frase que se le puede decir a un hombre en esas ocasiones, pero se la dije para joder, porque él a mi me dijo que me parecía a Paris Hilton y por ahí si que no paso. Pues eso, que le dije: “hombre, no te preocupes, tu eres majo”. Hala, jódete. Así de claro.

Mi amiga estuvo hablando con el guapo de ojos verdes y no sé si a ella le pareció tonto o no, pero a mí sí. El amigo majo pero subnormal le dijo que se sentara a mi lado y me dijo con una voz de borracho pijo que me dio hasta grima: “uf, es que como me siente, me quedo dormido”. Mi cara giró 90 grados y pensé: Superman, sálvame.

Así que a modo general: los hombres guapos no existen y si existen o son tontos o son polis secretas con walki-talkies realmente excitantes. Pero claro, en plena redada no podía hacer mucho.

Parte ¿3? Bueno es igual, siguiente punto del decreto de un sábado por la noche de una panda de 22-25. ¿En qué momento de nuestra vida, las cantantes estrafalarias de la música que escuchamos tienen nuestra edad? ¿En qué momento de nuestra vida, Miley Cirus que no sé si quiera si es mayor de edad, dice que se ha quitado el anillo ( y yo añado: el cinturón) de castidad y deja de ser Hannah Montana? ¿En qué momento de nuestra vida hay jugadores de la selección española que son más pequeños que nosotros? Sí, lo sé. Son 24 años. La flor de la vida y esas cosas. Pero es también una época en la que empiezan a asaltarte dudas del tipo: ¿Será verdad que al final me hago mayor? ¿Acabaré como las señoras que ayer invadían la discoteca en una despedida de soltera, bailando arrítmicamente, con vestidos de flores, bajitas, gordas y con un pito en la cabeza, emocionadísimas perdidas cuando ponen Melendi? Oh no. No quiero. Además, me fijé concretamente en una que iba preparada para la ocasión: zapatillas cómodas, top de felina con un escote desagradable porque sus pechos ya se han caído y no lo quiere admitir, una goma del pelo que no le servía para nada porque estaba desmelenada y un pañuelito en la mano, para secarse el sudor que le caía por la frente a chorretones y le empeñaba las gafas.

No por dios. Yo no quiero. Llamadme exquisita. Pero no.

Más…Desde el palco del zumo de melocotón que me sirvió el camarero más imbécil que pisa la tierra: duelo de indignaciones. Un descamisado exhibicionista, que seguramente esto no esté ni en el contrato y que su único fin era que le viésemos que estaba depilado (pero tenía los poros irritadísimos, también se lo hubiera dicho), engominado de mala manera, con la cara como los cuadros de Picasso, porque tenía la boca torcida, la nariz extrañamente colocada y de una forma indescriptible y un ojo en Parla y el otro en Dubái. Y encima, el idiota, ante mi pregunta de: ¿Tienes Nestea?,me mira con mala cara (más de la que tenía de por sí) y me responde indignado: No. Comenzó un duelo de indignaciones, a ver quién lo estaba más y continué yo el round:

- ¿Acuarius?

- No

- ¿Trina?

- No

- ¿Qué coño tenéis que no tenga alcohol y no sea agua del wáter?

- Zumo

- Vaya, qué sorpresón.

- De qué lo quieres. (Sin signos de interrogación, porque le estaba poniendo enfermo –a propósito, porque yo estaba más indignada)

- …De qué lo tienes.

- …

- ¿?

- Melocotón o piña.

- Uh! Cuánta variedad, sois geniales!...Melocotón.

- 5 euros.

- Joder.

- Adiós.

- Adiós, guapo.

Esto igual tenía que haberlo metido en el apartado de Hombres. Pero esto no era un Hombre, era un aborto de la naturaleza y encima, chulo y relamido.

Sí, me estoy enrollando un montón pero como no he dormido lo que necesitaba, sigo recordando las mismas ideas que me asaltaban ayer cuando volvía por la M30 felizmente vacía.

Por cierto, el color del cielo a las 21.40 es el mismo que a las 6.20 am. O por lo menos el de ayer, que estaba nublado. Pero es el mismo. Sol saliendo. Sol entrando. Nubes y claros. Metete en el coche o sube a casa rápido porque voy a llover.

No sé si se me olvida algo. Sí, se me olvida algo. Ayer vi a los gorditos de Alicia en el País de las Maravillas. Eran igualitos. Estuve a punto de hacerme una foto con ellos, como si fuera una premiére o algo. Qué graciosos.

Y por el resto… más regueaton. Algo de Lady Gaga que agradecí como si fuera agua en el desierto del Sáhara, pero nada, dos segunditos. Y más regueaton y alguna canción flamenca, que me empeño en bailar pero que odio con todas mis fuerzas.

Y todo esto, con mi vestidito nuevo de Primark “lace Dress” o más españolmente conocido como vestido de encaje transparente en “nude” o más españolmente conocido como “color claro que se aproxima al de la piel” (menos para las de los rayos UVA, cuyo nude es un vestido marrón o amarillo) Y que me dijeran que me parezco a Paris… Aún me sigue quemando las venas. Paris…su fucking madre. Así de claro. Gordo peludo asqueroso. Que tu amigo era guapo, pero tú…. TÚ!???

Pues eso, que me lo pasé bien. En serio. Y bailé tanto que ni yo misma me lo creo, porque los tacones, ahora que los estoy mirando de reojo… son para estar orgullosa de bailar “Los Barrieros” sin caerte. Pero también digo una cosa. El calificativo lo dejo a gusto del lector, pero a mí ayer me dan unas planas y les digo amablemente que las guarden en el mismo sitio dónde estaban, porque yo de mis tacones, para un día que iba monísima y con un zumo de melocotón en la mano, no me bajo. Bueno, miento, me bajé unas cuantas veces para evitar partirme el tobillo, pero nada serio. Además, tuve que subirme de nuevo porque el efecto óptico era muy evidente y dejaba hasta de “vérseme” detrás del palco. Cosas de mujeres bajitas recién despertadas y sin resaca, con todo tipo de recuerdos de la noche anterior. Lo peor para la mente. A veces una laguna a tiempo te quita mucho trabajo los domingos.

 

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3 comentarios:

Yolanda Sotos dijo...

Cuchi cuchi! te estoy leyendo todita entera. Te enrrollas cómo las persianas, pero con arte!! joder cmo te amo. Cuando nos vamos a encontrar?? estas libre ya? yo estoy coja tia!! esguince! y esta semana tengo dos shootings super intensos con sus correspondientes shopings, ahhhhhgg!! dime argo!
mua!

La petite mariah dijo...

estas realmente preciosa! un bsoo

Hel dijo...

jajajaaj si, a tu amiga tambien le parecio bastante tontaina! xD
pero no sabia q el otro te habia dicho q estaba harto de ser el amigo del guapo, ni q tu le dijiste q no se preocupara q es majo! jajajajajaja
grandisima! xD

ayyy... bienvenida a la sobriedad en el ocio nocturno!ahora entiendes bien mis depresiones de los domingos... cuantos recuerdos agolpados! pero divertido, verdad? =)