Hej bloggen, i’m come back! Cómo me gusta mezclar idiomas con palabrejas del google translate que me gustan. Ahora me ha dado por el sueco. A mi amigo Rober me gusta saludarle en Lingala (Hola-Moyo) y felicitarle el cumpleaños feliz en moldavo. También me ha dado por pintarme las uñas con purpurina. Son pequeñas cosas que me hacen feliz. O sonreír, que feliz es muy relativo.
Y como todo al fin y al cabo se resume en pequeñas cosas, este fin de semana me he encargado de potenciar este lema, filosofía, movimiento cultural o postura política.
Estoy reformando un cuarto que mi madre tenía en la parte de arriba de la casa, donde pintaba. El cuarto, como en las películas (y no es coña) con el paso de los años envejeció. Se llenó de bolsas de ropa y cajas de libros y folios. Las paredes se agrietaron. La ventana se rompió y la cómoda se ensució. Las pinturas se secaron. Los lienzos se quedaron en bocetos y en los bolsillos de su bata de pintar salieron telarañas. La bombilla se apagó y todo amarilleó. Y tal y como os lo cuento. No hay nada de poético aquí.
En mi duro trabajo por evitar las siestas que, médicamente, tengo prohibidas por mi particular caso, cada vez que voy a mi casa del pueblo me meto en un berenjenal distinto que a mi padre, como dije, le hace temblar, pero que por lo menos, hace que no me quede dormida por las tardes. Y así fue, me pasé todo el día del sábado con un traje made by me especialmente hecho para que ningún bicho que se cruzase en mi camino pudiera tocarme, que me recordaba a los que usan los científicos en las películas cuando hay riesgo de amenaza nuclear. Maté arañas y bichos sin nombre y sin piedad, porque los odio con todas mis fuerzas. Comí más polvo que en mi vida, tiré 3 sacos y dos cajas de cosas inutilizables y no reutilizables ni reciclables y vacié un cuarto de aproximadamente 3x3 m2 que parecía ser de al menos 80 a juzgar a primera vista por la cantidad de cosas que podían caber. Hasta había un sofá debajo de todo…
Pero bueno, lo suficiente para mí y para seguir con la labor que tenían esas cuatro paredes. Encontré sus blocs de dibujo de cuando iba al colegio y ya lo hacía increíble. Encontré también un montón de libros de pintura interesantes y fascículos, algunos muñecos, ropa de cuando yo era pequeña, una cajita con lápices de colores de unos 5 cm, 2 fotos de carnet de mi hermano y mía de cuando teníamos unos 10 años y un osito, mis muñecas de porcelana,fotos muy antiguas y mis play mobil. Lo he dejado todo tapado y limpio porque van a arreglar las paredes y cuando vuelva lo terminaré y volveré a pintar. Terminaré los bocetos que empezó y que no pudo terminar y 12 años después, ese cuarto va a volver a tener luz. Estoy realmente entusiasmada. Yo también pinté con ella allí cuando era pequeña. De hecho encontré uno de mis cuadros. Un elefante infantil vestido con un pijama de lunares rosas y un gorro de dormir, hecho con pinturas al agua. No me dejaba usar su óleo. Hoy tengo yo su maletín y sé que le encantaría que lo hiciera. Así que con más ilusión que nunca, lo retomo. Era un cuarto que sólo existía en la imaginación de ella y que tenía decorado con cortinas de cuadros vichy amarillos y plantas que colgaban del techo en una especie de “atrapa sueños” de crochet que ella hacía. Y todo lleno de lienzos, libros y revistas. Y con olor a pintura. Tengo ganas de volver a entrar en el cuchitril. Es como retroceder 12 años atrás.
Todas esas pequeñas cosas que encontré en ese pequeño cuarto en el que entraba todo como en un tétrix, me hicieron sonreír. Y mis play mobiles, también. Otro de los descubrimientos de entre tanta caja, que también tuvieron su momento de gloria. Antes y después. Antes, cuando eran los protagonistas de mis aventuras en mi habitación y me gustaba más montarlo todo que jugar con ellos y ahora, cuando han sido los protagonistas de mis fotos.
Érase una vez una tarde en búsqueda del pasado en la que encontré las pequeñas cosas que me hacen sonreír…
4 comentarios:
gracias guapaaaaaaaaa!!! ya os contare!jejeje besinesssss
jajaja mi hermano tenía la granja de playmobil y ver las fotos con los cerditos, el loro... me ha hecho recordar! que bien aprovechada la tarde de sabado! :) un besito
Me encanta como escribes. Le das un toque muy especial a todo lo que haces. Me parece genial que te hayas metido en esa habitación "abandonada" siempre se encuentran tesoros geniales!
Felicidades Blan, tus imágenes son dignas de ser algún día colgadas en una galería y que el resto de los mortales podamos contemplarlas como realmente se merecen.
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