Mi padre y mi hermano se ilusionan cuando voy a verlos a casa, sin embargo, tiemblan, porque en ocasiones, como la semana pasada, me da por revolucionar la casa, mover los muebles y cambiar por completo las cosas. Cuando entré en mi dormitorio de repente me agobié un montón con el mueble. Es de esos grandes que ocupan una pared entera y que va por módulos y acostumbrada en Madrid a un cuarto más sencillo, quise quitar el mueble y dejar la habitación más vacía. Además, que el cuarto tiene una pintura preciosa que apenas se dejaba ver con el mastodonte de madera y una habitación contigua a la que no se le daba uso y que podía perfectamente utilizar como, por ejemplo, vestidor. El caso es que les movilicé a los dos y comenzó la revolución. Desmontar, montar. Sacar, volver a meterlo todo en otro sitio. Cambiar. Tirar. Guardar. Así me pasé 2 días enteros.
La culpa la tiene el fascículo 19 de la colección de “Decoración creativa”. Me lo encontré entre un montón de libros del salón. A mi madre le encantaba la decoración, la pintura y todo lo relacionado con el tema y yo he salido calcada a ella. Además, también le daban ataques de revolución. El caso es que el fascículo iba del estilo victoriano y a mí me apasiona. La clave de este estilo es su adaptación: no es un sólo estilo, sino varios a la vez.
La explicación está en el reinado de la reina Victoria, desde mediados del XIX hasta el comienzo del XX. Fue un periodo de grandes cambios y extensión del imperio inglés y de ahí la fusión de estilos agrupados en este que lleva el nombre de la famosa reina. Se basa en la importación de objetos de todos los rincones del Imperio de entonces y en la nostalgia por el pasado. Y yo, que estoy un poco nostálgica, pues me dio por ahí. Digamos que las flores y los muebles llenos de cachibaches con un estilo peculiar y antiguo son parte de sus bases. Entre otros, el arte neogótico, el escocés señorial y el Arts&Crafts irrumpieron con fuerza en esta época y se unieron dando como resultado habitáculos con colores delicados, coleccionismo a la vista, ropa de cama blanca, encaje, porcelana, muebles pesados y oscuros, estampado paisley…
Dicen que algunas habitaciones eran sombrías, con pesadas cortinas de terciopelo que evitaban que entrase la luz del sol por temor a que se comiera el color de las tapicerías. Las velas, las lámparas de queroseno y las chimeneas contribuían a esa penumbra y en compensación, eran de unos colores fuertes como el carmesí o el púrpura, que se suavizaban con la oscuridad. Pero a mí la oscuridad me da mal rollo.
Así que con lo que tenía, cambié un cuarto de lo más infantil y agobiante por uno más sencillo y “victoriano” que, ciertamente, me da mucha más tranquilidad con tan sólo abrir las puertas. La habitación contigua a la mía fue donde ha terminado el mueble gigante, otro armario y el perchero y lo he convertido, a parte de en habitación para “invitados”, en un vestidor en toda regla. Según mi hermano, en un Mini Zara.
Veni, vidi, vinci. Y encima, encontré detrás del mueble un osito de cuando yo tenía un par de añitos y del cual no había vuelto a tener noticias desde hacía tiempo.
Y la otra quedó más que como vestidor… como zapatero.
Por cierto, Zoe está conociendo a Álex. Sabe hacer trucos de magia, se le da bien la papiroflexia pero no tiene ni idea de hacer una bola de plastilina. Hombres... Aunque éste, hay que decir que es adorable.
2 comentarios:
Últimamente estoy obsesionada con la decoración, porque sí. Me ha hecho gracia tu post.
Si algo me gusta en esta vida son las cosas bonitas y tus fotos siempre son preciosas.
Yo tampoco soporto la oscuridad, cuando estabamos buscando casa en el campo, estuvimos viendo la posibilidad de piso con terraza o duplex y vimos uno muy oscuro, la terraza era enana y no me gustó nada, aparte que el piso era muy pequeño para lo que nosotros buscabamos y entre mi madre y yo convencimos a los hombres para coger la casa que ahora vamos a tener en breve, de lo que más me gusta de mi casa nueva es la cantidad de luz que entra por todas partes, la luz del sol me transmite alegría.
beso grande y feliz finde
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